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Científicas argentinas de UBA y CONICET crean filamento biodegradable a base de mandioca y yerba mate

July 7, 2026 · 7 min de lectura

Científicas argentinas de UBA y CONICET crean filamento biodegradable a base de mandioca y yerba mate

Por Facu Ríos

Me acuerdo como si fuera ayer de mi primera impresión. Había visto mil videos, había armado la impresora con el Colo un sábado a la tarde, y estaba convencido de que iba a salir perfecto. Cargué el filamento genérico ese que compré en Mercado Libre, nivelé la cama como pude, y apreté “imprimir”. Dos horas después tenía lo que parecía un plato de fideos derretido pegado al nozzle. No se parecía en nada a lo que había visto en los tutoriales.

Esa noche, mientras raspaba plástico quemado con una espátula, pensé: “¿Por qué nadie me avisó que esto iba a ser así?”.

Hoy, cuando veo una noticia como la que compartieron la UBA y el CONICET en sus redes, me acuerdo de ese momento. Porque cuando arrancás, lo último en lo que pensás es en el material que estás usando. Agarrás lo que viene, lo que conseguís, lo que te recomendó el vendedor. Y punto.

Pero resulta que acá, en Argentina, un grupo de científicas está desarrollando algo que podría cambiar las reglas del juego para los que hacemos impresión 3D. Un filamento biodegradable hecho a base de mandioca y yerba mate. Sí, leíste bien: mandioca y yerba mate.

¿Qué es exactamente este filamento?

La información que circula desde el Instagram oficial de la UBA y el CONICET es clara: se trata de un material biodegradable a base de mandioca y yerba mate, desarrollado por científicas argentinas. No hay mucho más detalle público todavía, pero con eso alcanza para emocionarse.

¿Por qué? Porque estamos hablando de dos recursos que sobran en Argentina. La mandioca se produce en el noreste, la yerba mate en el litoral. Son cultivos locales, baratos, y en muchos casos sus residuos industriales terminan en la basura. Si estas investigadoras lograron convertir eso en un filamento funcional para impresión 3D, estamos ante algo que va mucho más allá de una nota curiosa.

Para el que hace impresión 3D en Argentina, el filamento es un tema sensible. El PLA común viene de afuera, el precio sube con el dólar, y cuando hay trabas a las importaciones, se siente. Un filamento nacional, hecho con residuos locales, biodegradable, y que además pueda competir en precio… eso no es solo una innovación ecológica. Es una solución concreta para el bolsillo del maker argentino.

Lo que esto significa para vos que estás arrancando

Mirá, te voy a ser sincero: no sé todavía cómo se comporta este material en la impresora. No sé a qué temperatura se imprime, si necesita cama caliente, si es más frágil o más flexible que el PLA común. Eso lo vamos a saber cuando las investigadoras publiquen los datos técnicos completos.

Pero lo que sí sé, por experiencia propia, es que tener opciones locales cambia todo.

Cuando empecé, compraba filamento genérico importado porque era lo único que conocía. Pagaba en dólar blue, esperaba dos semanas el envío, y rezaba para que no viniera enredado. Después el Colo me pasó el contacto de un pibe que hace filamento reciclado en Córdoba, y fue un antes y un después. Más barato, más rápido, y encima le daba una segunda vida al plástico.

Este desarrollo de la UBA y el CONICET va en la misma dirección, pero con un paso más. Porque no es reciclado, es biodegradable. Y eso, para los que hacemos piezas que después tiramos o se rompen, es un cambio de paradigma.

Una opinión que capaz alguno discute: no creo que este filamento reemplace al PLA común en todas las aplicaciones. Para piezas estructurales o que necesiten mucha resistencia, probablemente sigan siendo mejores los materiales tradicionales. Pero para prototipos, piezas decorativas, proyectos de una sola uso o cosas que sabés que van a tener una vida corta, esto puede ser perfecto. Y encima, cuando lo tires, no va a quedar dando vueltas cien años.

Lo que me gustaría saber (y lo que vos también te preguntás)

Como todo desarrollo científico, esto no va a estar disponible en las góndolas mañana. Pero ya es un paso enorme. Y mientras tanto, hay cosas que podemos ir pensando:

¿Va a ser más barato que el PLA importado? Si usan residuos agroindustriales, el costo de materia prima debería ser bajo. Pero hay que ver el proceso de fabricación, los equipos necesarios, la escala. Ojalá que sí.

¿Se va a poder imprimir en cualquier impresora? Si las propiedades son similares al PLA, no debería haber problema. Pero habrá que esperar los datos.

¿Dónde se va a conseguir? Si se escala la producción, podría llegar a distribuidores locales, ferias de makers, o incluso venderse directo desde el CONICET o la UBA.

Preguntas que seguro te estás haciendo

¿Este filamento se puede usar en mi impresora de casa?

Todavía no hay datos oficiales sobre temperatura de impresión, adhesión a la cama o velocidad recomendada. Pero si es a base de biopolímeros como el PLA, probablemente funcione en impresoras FDM estándar. Cuando salgan los parámetros técnicos, los voy a compartir.

¿Es realmente biodegradable o solo compostable industrial?

La información oficial de UBA y CONICET dice ‘biodegradable’. Habría que ver en qué condiciones: si es compostaje doméstico o industrial. Es un detalle clave que seguramente aclaren en las publicaciones científicas.

¿Cuándo va a estar disponible para comprar?

No hay fecha todavía. Esto es un desarrollo de laboratorio. Desde que se publica un resultado hasta que hay producción comercial pueden pasar meses o años. Pero ya es una noticia enorme que exista.

¿Se puede hacer en casa? ¿Hay tutoriales?

No, esto no es algo que puedas replicar en tu cocina. Requiere procesos químicos y equipamiento de laboratorio. Pero ojalá que algún día haya versiones simplificadas o kits.

¿Qué ventajas tiene frente al PLA reciclado que ya se consigue?

El PLA reciclado sigue siendo plástico, solo que reutilizado. Este material es biodegradable, lo que significa que se descompone en condiciones adecuadas. Además, al usar residuos de mandioca y yerba mate, no compite con la producción de alimentos.

¿Sirve para piezas que van a estar al sol o la intemperie?

Los materiales biodegradables suelen degradarse más rápido con luz UV y humedad. Para exteriores, probablemente no sea la mejor opción. Pero habrá que ver las pruebas de las investigadoras.

Tu primera impresión (con este material o con cualquier otro)

Si hay algo que aprendí en estos años, es que el mejor filamento es el que podés conseguir, el que conocés bien, y el que se adapta a lo que necesitás. No te obsesiones con tener el material más nuevo o más ecológico si todavía estás aprendiendo a calibrar tu impresora.

Pero cuando este filamento de mandioca y yerba mate esté disponible, te invito a que lo pruebes. No solo porque es argentino, no solo porque es biodegradable, sino porque cada vez que elegís un material local, estás ayudando a que haya más opciones para todos.

Y si falla, tranquilo. Falló barato, así se aprende. Como me dijo el Colo aquella vez que me quedé pegado al nozzle: “El plástico perdona, el conocimiento no se borra”.

Fuente: UBA y CONICET vía Instagram – Ver publicación original

Contenido orientativo para hobbistas. Con impresoras, boquillas calientes, herramientas y químicos, seguí siempre las indicaciones de seguridad del fabricante.

Facu Ríos
Escrito por Facu Ríos

Maker que arrancó de cero y ya se comió todos los errores del principio. Le hablo al que recién empieza. Voz editorial de PuntoMaker, con asistencia de IA.

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